El proceso previo en la creación de una marca (II).

El uso de la estrategia como catalizador de la creatividad.

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El otro día se quejaba un amigo diseñador con el que he trabajado alguna vez del camino que siempre le remarco estratégicamente en la creación de una marca. Para él eran limitaciones, para mi eran caminos delimitados. Son dos formas de ver el proceso. Dos formas de entender la creatividad como camino a la hora de crear una marca.

Se tiene tendencia en muchas ocasiones a desarrollar para los clientes 50 diferentes diseños para que éste elija uno de ellos. ¿Se imaginan ustedes a una arquitecto presentando 50 formas para una casa y que usted elija una? ¿O pedirle a un pintor que le haga un retrato y éste presentarle 10 o 20 para que usted elija uno? Evidentemente el tiempo invertido no es el mismo pero con qué derecho puede una empresa de diseño presentar 15 versiones para que el cliente elija una. Las propuestas que se presentan a un cliente deben ser una mezcla entre la estrategia establecida y la parte subjetiva del autor. En Anomalía Comunicación Corporativa, por ejemplo, presentamos entre 2 y 3 diseños y luego desarrollamos a partir de lo que le guste al cliente. Pero siempre y en cada uno de ellos están la estrategia y la creatividad.

Y es que la creatividad sin límites es un excelente ejercicio para el desarrollo personal pero nuestra función, como empresas del sector de la creación, no es sólo la de crear algo sino crear para una función definida. Para mí esta estrategia son los mojones de nuestra carretera, nos ayudan a seguir el camino hacia el objetivo. Si decides caminar por afuera de estos está permitido pero al menos siempre puedes seguir viendo los mojones  para cuando te pierdas. Es darle tanto a la estrategia como al diseño su valor en el proceso.

Y es que somos nosotros, las personas que nos dedicamos e la creación de la Identidad Visual las que debemos seleccionar y decidir la estrategia en la que se apoyará el diseño final. Definir lo que queremos expresar y cómo lo queremos expresar. Y es que, tal y como comentaba en el artículo anterior, el logo debe contar una historia. Y la única manera de contar correctamente esa historia es ponerse a pensar antes de crear el “texto”.

Recordad que sino será un diseño bonito (o no… 😉

Vindio.

Director de proyectos de Comunicación Corporativa y Publicidad

 

 

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